Este protocolo aborda a pacientes con diagnóstico confirmado de conjuntivitis alérgica estacional o perenne — una afección ocular alérgica frecuente que va desde episodios leves intermitentes hasta enfermedad persistente y recurrente.
Una base de medidas simples y ampliamente aplicables se aplica a prácticamente todas las presentaciones: barreras físicas contra alérgenos transportados por el aire, compresas frías, lágrimas artificiales refrigeradas, evitación estricta del alérgeno responsable y modificaciones ambientales que incluyen cambios en la ropa de cama y rutinas de higiene personal.
Más allá de estas medidas, la farmacoterapia tópica — con opciones que varían según la gravedad de la enfermedad y el patrón de recurrencia — constituye el núcleo del régimen. El protocolo distingue entre los enfoques para la enfermedad leve y los destinados a casos frecuentemente recurrentes o persistentes.