Este protocolo se aplica a pacientes posmenopáusicas que se presentan con torsión anexial cuando la evaluación clínica genera un alto índice de sospecha de malignidad ovárica subyacente. En esta población, las tasas de malignidad reportadas, basadas en histología de sección por congelación, oscilan entre el 9% y el 22%, lo que hace que la evaluación preoperatoria e intraoperatoria cuidadosa sea esencial.
Las pacientes posmenopáusicas que se presentan con torsión ovárica requieren una mayor vigilancia respecto a la malignidad. Esto condiciona de manera significativa la estrategia quirúrgica: tanto la extensión de la resección como el enfoque operatorio deben tener en cuenta el riesgo de diseminación de la enfermedad maligna.
Está indicado el manejo quirúrgico, que incluye la resección de los anexos afectados. El enfoque operatorio —ya sea mínimamente invasivo o abierto— se orienta por la necesidad de minimizar el riesgo de ruptura de quiste y derrame del contenido. El manejo del dolor se aborda para facilitar una evaluación preoperatoria completa.
DOI: 10.1111/tog.12985