Cuando la fiebre reumática aguda se presenta con artritis, artralgia severa o fiebre, el escenario clínico requiere un enfoque estructurado y basado en evidencia. El reconocimiento oportuno de la presentación específica determina qué intervenciones son apropiadas y con qué rapidez deben iniciarse.
La terapia antiinflamatoria debe iniciarse en pacientes con artritis o artralgia severa una vez que se haya confirmado el diagnóstico de FRA. La fiebre sola —o la fiebre acompañada únicamente de artralgia leve— puede no seguir la misma vía de tratamiento, y la presentación clínica orienta la decisión de manejo.
Una vez confirmada la FRA y presente la artritis o artralgia severa, la terapia antiinflamatoria oral es el pilar del tratamiento. Existen múltiples agentes disponibles, y la elección se guía por la edad, el peso y el perfil clínico del paciente. Los criterios de selección completos, la secuenciación y el algoritmo de dosificación se detallan en el protocolo completo.
El objetivo es la remisión sustancial de la artritis —frecuentemente en horas y casi siempre en tres días. La duración del tratamiento está determinada por la respuesta clínica y la mejoría de los marcadores inflamatorios (VSG, PCR).