El linfoma linfoblástico (LBL) y la leucemia linfoblástica aguda comparten la misma entidad biológica y se diferencian por un único umbral diagnóstico. Dada esta estrecha relación, el manejo de la LLA que surge en el contexto del LBL requiere un enfoque cuidadosamente estructurado que aborde tanto el diagnóstico del linfoma como las posibles complicaciones agudas en la presentación.
El linfoma linfoblástico es una entidad infrecuente que representa entre el 1% y el 3% de todos los linfomas no Hodgkin. El LBL y la LLA se diferencian por un punto de corte arbitrario del 25% de infiltración de médula ósea: por debajo de este umbral el diagnóstico es LBL; por encima, LLA. A pesar de esta distinción, ambas condiciones comparten un marco terapéutico común.
En una minoría de casos, las complicaciones agudas en el diagnóstico —incluyendo la compresión torácica— pueden requerir intervención inmediata con corticosteroides antes de iniciar la terapia sistémica. La estrategia de tratamiento más amplia sigue regímenes basados en LLA e incorpora profilaxis del SNC conforme a los protocolos de LLA. El régimen completo, la secuenciación y el algoritmo de decisión están disponibles en el protocolo estructurado.
La remisión completa es el objetivo principal de la terapia de primera línea.
Tasa de RC 70% – 90%DOI: 10.1182/blood.2023023568