La hepatitis A aguda abarca un amplio espectro de gravedad. Si bien muchos pacientes pueden ser manejados en la comunidad, un subgrupo desarrolla hepatitis grave o experimenta deterioro clínico que requiere un nivel de atención más elevado.
El tratamiento de soporte es la base del manejo. Cuando se desarrolla hepatitis grave o el paciente presenta signos de deterioro clínico, la hospitalización está indicada — el protocolo completo detalla los criterios específicos y la vía clínica estructurada.