La tuberculosis abdominal (ICD-11 1B12.7) se maneja con un curso completo de terapia antituberculosa. El tratamiento sigue un enfoque estructurado y por fases con hitos definidos de monitorización de respuesta.
El manejo requiere un curso completo de terapia antituberculosa administrada en dos fases secuenciales — una fase inicial intensiva y una fase de continuación. Los agentes específicos, su combinación y la duración completa de cada fase están establecidos en el protocolo estructurado.
La respuesta se evalúa semanalmente durante las primeras 4–6 semanas de tratamiento. Los indicadores clave incluyen la resolución de síntomas, el aumento de peso y la mejora de la hemoglobina junto con una disminución de los niveles de proteína C reactiva (PCR).